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Cómo identificar tu tipo de piel y por qué cuidarla de forma personalizada

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Cada rostro es único. Es lo primero que ve la gente y lo que más recuerda. Este no solo te identifica, sino que tiene incidencia en cómo te sientes. ¿Entonces por qué cuidarlo con productos genéricos que nada tienen que ver con tu tipo de piel, preocupaciones y objetivos?

Los productos genéricos no solo tienden a ser poco efectivos, sino que pueden empeorar las condiciones de nuestro cutis.

Veamos un par de ejemplos… Si tienes cutis graso, pero por desconocimiento utilizas productos que no tratan la producción de sebo, probablemente nunca dejarás de sufrir de acné. Por el contrario, si tu piel es seca y usas fórmulas que no la humectan, entonces estás acelerando la aparición de arrugas.

Es fundamental que, antes de iniciar una rutina facial, cuentes con un diagnóstico personalizado sobre tu tipo de cutis y la fórmula adecuada para ti.

Conocer exactamente cuál es tu tipo de piel (grasa, seca o mixta) y lo que te preocupa (acné, manchas, poros abiertos, arrugas, flacidez, ojeras o bolsas), es primordial para determinar lo que tu cutis necesita y los ingredientes adecuados para los productos de tu rutina facial.

Comprendiendo nuestra piel

Existen tres tipos básicos de piel: seca, grasa y mixta. Estos son determinados principalmente por la genética, pero también pueden variar considerablemente según diversos factores internos y externos, como la edad, la alimentación y el clima.

Piel grasa

Este tipo de piel se caracteriza por una hiper producción de sebo.

Generalmente puedes identificar que tienes un cutis graso cuando ves los poros abiertos y tu rostro luce constantemente brillante.

De acuerdo con la Revista de Investigación y Terapia en Dermatología de Estados Unidos, las personas con este tipo de piel usualmente sufren de acné y tienen más dificultades para utilizar productos cosméticos.

Los cutis grasos requieren cuidados específicos y personalizados que regulen efectivamente la hiperproducción de sebo y mantengan la piel limpia para evitar infecciones.

Piel seca

Este tipo de piel produce menos sebo y como consecuencia carece de los lípidos que retienen la humedad y forman una capa protectora.

De acuerdo con la Asociación Americana de Piel de Estados Unidos, los cutis secos lucen deshidratados, frágiles y tienen un color y aspecto apagado.

Para tratar este tipo de piel se requieren productos con hidratantes, ácidos grasos esenciales y sustancias antioxidantes que ayuden a restaurar la humedad natural, aumentar la flexibilidad y combatir la aparición de arrugas.

Piel mixta

Si la piel grasa tiene un exceso de sebo y la seca una severa disminución de éste, en la mixta encuentras ambas condiciones al mismo tiempo.

Los cutis mixtos generalmente son grasos en la zona T (frente, barbilla y nariz) y secos en el área de las mejillas.

Este tipo de piel es la más difícil de cuidar debido a su mezcla de características. Es necesario conseguir una correcta hidratación y al mismo tiempo que no genere sebo.

¿Por qué optar por tratamientos personalizados?

Como ya te contamos, existen tres diferentes tipos de piel, y estos a su vez pueden presentar múltiples problemas a tratar, como acné, poros abiertos, manchas, arrugas, flacidez, bolsas u ojeras.

Esta es la razón por la que debes optar por fórmulas personalizadas, para poder contar con ingredientes activos perfectos para ti y solo para ti.

Obtén el diagnóstico de tu piel y descubre la fórmula para lucir tu mejor cara respondiendo este test de 3 minutos.

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